¿Ciencia en peligro?

Si no se hace algo, la ciencia chilena está en riesgo. Eso es lo que postula la campaña Más Ciencia para Chile, una iniciativa de la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado (ANIP) que critica las políticas del Estado en avances científicos y busca mejorar la difusión de estas actividades entre la ciudadanía.

“Estamos llegando a un punto en que la gente no va a querer hacer más ciencia. Todo lo que hemos ganado está estancado y va a empezar a desaparecer”, dice Carlos Blondel (29), presidente de la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado (ANIP). Para él, Chile es uno de los países líderes a nivel latinoamericano en investigación, pero la poca preocupación por el tema está llevando al país al borde de una fuga masiva de cerebros, en la que las mentes más brillantes migrarán a lugares donde tengan más futuro laboral.

Pocos recursos, mala planificación de los fondos estatales y poco interés del mundo político, son algunos de los obstáculos que denuncia la ANIP que impiden avanzar en el desarrollo científico. Por eso, lanzaron la campaña Más Ciencia para Chile, una iniciativa que quiere generar un movimiento ciudadano que exija al gobierno más inversión, más planificación y más rapidez en el apoyo a la ciencia. Ahora están en una campaña a través de las redes sociales, juntando firmas en su página web y más adelante esperan organizar seminarios que reúnan a todos aquellos quienes sientan interés por esta causa.

Es importante entender, que con “ciencia” no sólo se refieren a actividades de laboratorio, con ratones y batas blancas. Para ellos, ciencia es todo lo que permite el desarrollo de un país, por eso incluyen también a las ciencias sociales, las artes y humanidades. “El desarrollo del conocimiento es vital para el crecimiento de un país. ¿Qué sacamos con ser los más ricos del continente si social y culturalmente somos los más pobres?”, afirma Blondel.

¿Estamos mal?

A diferencia de países con grandes industrias de investigación, como Argentina o Brasil, Chile tiene menos recursos y menos gente. Por ejemplo, Argentina tiene cinco premios Nobel en su historia, mientras que Chile sólo dos. Sin embargo, un estudio de este año hecho por la EBS Business School concluyó que nuestro país es el primero en América Latina en innovación, en un ranking que mide el uso de tecnologías, desarrollo científico y capital humano.

Para el presidente de la ANIP, este liderazgo se ha construido gracias al esfuerzo de los investigadores, más que por una política estatal. Un ejemplo de esto, según él, es la rapamicina. En 1965, unos investigadores canadienses que vinieron a trabajar a Isla de Pascua, descubrieron un nuevo medicamento para tratar los rechazos de los trasplantes, lo patentaron y se quedaron con la licencia del nuevo producto, descubierto en nuestro país.

Blondel cree que casos como esos son los que demuestran que el liderazgo chileno no está asegurado en el tiempo. “La ciencia probablemente no deba ser la prioridad número uno del país, pero hoy no es ninguna. Olvídense del salmón y del cobre, tenemos que pensar qué nos va a llevar a competir a nivel mundial en 20 años más”, explica. Para él, es en áreas como la sismología o astronomía donde más tenemos ventaja.

En los últimos diez años, los recursos de la Comisión Nacional Científica y Tecnológica (CONICYT) -organismo que entrega fondos para investigación y formación de profesionales- han aumentado en más de 300%. Se creó el Consejo Nacional de la Innovación, un comité asesor del Presidente de turno. Además, en noviembre, el gobierno presentó el programa “Chile país desarrollado”, una agenda que busca, a través de cincuenta medidas, lograr el desarrollo para 2018. Uno de sus ejes es en fomentar la ciencia y la tecnología.

Pero Blondel no cree que estos esfuerzos sean suficientes. “No existe un organismo central que coordine todas las iniciativas, el presupuesto 2011 no creció lo suficiente, no se está fomentando la creación de profesionales en nuestro país y todo queda en las palabras más que en planes concretos”, afirma. A pesar de que los dineros para CONICYT aumentaron en más de un 8% para el próximo año, el presidente de la ANIP cree que no ha crecido donde debe, como en el programa Explora (una iniciativa para la difusión de la ciencia y tecnología) o las becas nacionales de postgrado.

No todas las personas del área comparten esa opinión. Felipe Cabezas es coordinador de investigación de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica y para él se ha creado un desarrollo que es difícil de eliminar. “El país ha hecho grande esfuerzos para sostener el sistema de la ciencia. La mitad de los alumnos de postgrado de nuestra facultad tiene becas y hay hartos recursos disponibles”, cuenta.

La Iniciativa Científico Milenio nació en 1998 a cargo del Mideplan, con el objetivo de impulsar el desarrollo de la investigación científica y tecnológica de nuestro país. Para ello busca crear y financiar centros de investigación: los Institutos y Núcleos Milenio. Esta iniciativa se ha consolidado como un actor relevante del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Conycit.

Los Institutos y Núcleos Milenio realizan investigaciones científicas a niveles similares que en los países avanzados, tanto en el área de las ciencias naturales, como en las ciencias sociales. Este programa busca el progreso social y económico de Chile y también aportar a una reducción en la emigración de científicos nacionales, el retorno de investigadores chilenos capacitados y eventualmente, la inmigración de científicos extranjeros a Chile.

Dentro de los fondos nacionales que apoyan a los proyectos de investigación científica, el más grande, el que ofrece la mayor cantidad de recursos durante más tiempo y para un grupo grande, es la Iniciativa Científica Milenio. Son cerca de $700 millones anuales durante diez años y la adjudicación de un Instituto Milenio para los ganadores.

En diciembre de 2009 se presentaron 27 proyectos a concurso público. Siete de ellos pasaron a la segunda etapa, donde fueron entrevistados por expertos internacionales, y sólo tres se llevaron los fondos: el Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI), el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso (CINV), y el Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII).

El doctor Andrés Couve (42) es el director del BNI, albergado en la Universidad de Chile. “Queremos crear un centro de investigación de excelencia en diversas áreas de la neurociencia, estudiando el sistema nervioso a distintos niveles”, cuenta Couve. Su objetivo es contribuir al diagnóstico y terapia de las enfermedades psiquiátricas mediante la investigación clínica del cerebro apoyada en la neurociencia. La novedad es su carácter integral e interdisciplinario: convergen la biología, la matemática (estadísticas y mediciones) y la psiquiatría.

El CINV, a cargo del doctor Ramón Latorre de la Universidad de Valparaíso, ahondará en cómo el sistema nervioso responde a los estímulos sensoriales en personas sanas y enfermas. Utilizará como modelo biológico un pez cebra, el que será manipulado genéticamente. El IMII, por su parte, tiene como investigador responsable al doctor Alexis Kalergis de la Universidad Católica. Su principal objetivo es desarrollar nuevas vacunas y terapias para las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como las cardiovasculares, la autoinmunidad o el cáncer.

Estos tres nuevos institutos de excelencia que recibirán alrededor de $700 millones anuales por un total de diez años, trabajarán con estudiantes jóvenes para motivarlos a quedarse y hacer ciencia en Chile. Esta es una manera de que los jóvenes científicos no se fuguen del país y que la ciencia en Chile crezca.

Chile, fértil provincia

Si hay algo en que coinciden Felipe Cabezas, investigador de la UC, y el presidente de la ANIP, Carlos Blondel, es que Chile tiene grandes capacidades para el desarrollo científico, tanto por sus características geográficas y ambientales, como por capital humano. “Tenemos ventajas en agricultura, turismo, sismología, astronomía y medicina, pero no todas esas áreas se desarrollan”, afirma Blondel. Por ejemplo, los cielos despejados hacen de Chile un gran país para el desarrollo astronómico y sus largas costas lo hacen ideal para el estudio de fauna marina o energía mareomotriz.

Para que eso ocurra, Más Ciencia para Chile propone crear un ministerio o alguna institución similar, que planifique estratégicamente la investigación que más le convenga al país.

María Antonieta Saa, diputada integrante de la Comisión de Ciencia y Tecnología, valora la idea. “Hay que tener la voluntad política para desarrollar las ciencias. Ha existido ese esfuerzo, pero ha sido insuficiente. Necesitamos tener a los mejores cerebros pensando en el desarrollo del país y un ministerio dedicado a eso sería una gran idea”, dice.

Más allá de los recursos, la ANIP tiene otra preocupación fundamental: la difusión de las ciencias. “La gente no sabe qué hacemos”, dice Blondel y así lo confirma una encuesta de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que dice que Chile es el lugar de Latinoamérica donde peor valoración se le da al trabajo de los científicos. Por eso, quieren que Más Ciencia Para Chile se transforme en una iniciativa en que participen ciudadanos de todas las áreas. Así lograrán darle el rol que, creen, se merece la ciencia en la sociedad.

Link al sitio de publicación original aquí.

Fuente: Km Cero.

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Categorías: Achipec, Actualidad, Chile, Ciencia, Científicos, Comunidad

Autor:achipec

Periodismo y divulgación científica

3 comentarios en “¿Ciencia en peligro?”

  1. diciembre 23, 2010 a 9:33 am #

    Gracias por los comentarios y por el link a la columna, que efectivamente complementa este artículo.

  2. Pablo Astudillo
    diciembre 22, 2010 a 6:20 pm #

    Y debo mencionar que, los ejes de la Campaña “Más Ciencia para Chile” son varios, no sólo mejor financiamiento y difusión.

  3. Pablo Astudillo
    diciembre 22, 2010 a 6:08 pm #

    Para los lectores de esta columna, les dejo el link a una publicación donde se compara la realidad chilena con la de los países OCDE, con datos REALES:

    http://elpost.cl/content/la-ciencia-sigue-esperando

    Gracias.

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